La “ciudad de la piedra”, desde el 2007 sufre de este fenómeno, no natural, sino provocado por la crisis económica en los hogares de esta región.
Las casas de empeño, en su mayoría con inversión de otros estados o de cadenas nacionales, han invadido prácticamente el primer cuadro de Huixtla.
Hay casos, como en la calle Morelos, entre la Avenida Juárez e Independencia, a unos metros del mercado Miguel Hidalgo, en donde están juntas 4 casas de empeño.
La primera en llegar a esta ciudad fue Prendamex, ubicada en la Avenida Central, a un lado del Banco Nacional de México (BANAMEX), pero de ahí surgieron otras como Serfir.
Sin embargo, las casas de empeño se han peleado por ubicarse en las cercanías del principal centro de abastos, en donde están algunas como Monte Providencia, Casa Mazatlán, Casa Tapachula, Casa Huixtla, que prácticamente se encuentran sobre la misma acera.
En sí, todas pelean las alhajas y joyas de los huixtlecos y de los habitantes de municipios vecinos como Tuzantán, Villa Comaltitlán, Motozintla, Escuintla, Hueuhetán, entre otros de la Costa y Sierra.
“Es un alivio para nosotros. Porque a estas casas podemos recurrir cuando tenemos una emergencia”, expone Gloria Rivera, pobladora de la zona baja de Huixtla.
Quienes más usan estas tiendas de préstamos son las amas de casa, afligidas por resolver problemas como el sustento diario del alimento, atención a enfermedades o accidentes o pagar deudas.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, sus alhajas ya no las vuelven a recuperar, por los altos intereses.
Hasta la fecha, no hay una ley que regule este tipo de comercialización, en lo que sería una moderna práctica “agiotista”. (Redacción/Zona Costa)
Las casas de empeño, en su mayoría con inversión de otros estados o de cadenas nacionales, han invadido prácticamente el primer cuadro de Huixtla.
Hay casos, como en la calle Morelos, entre la Avenida Juárez e Independencia, a unos metros del mercado Miguel Hidalgo, en donde están juntas 4 casas de empeño.
La primera en llegar a esta ciudad fue Prendamex, ubicada en la Avenida Central, a un lado del Banco Nacional de México (BANAMEX), pero de ahí surgieron otras como Serfir.
Sin embargo, las casas de empeño se han peleado por ubicarse en las cercanías del principal centro de abastos, en donde están algunas como Monte Providencia, Casa Mazatlán, Casa Tapachula, Casa Huixtla, que prácticamente se encuentran sobre la misma acera.
En sí, todas pelean las alhajas y joyas de los huixtlecos y de los habitantes de municipios vecinos como Tuzantán, Villa Comaltitlán, Motozintla, Escuintla, Hueuhetán, entre otros de la Costa y Sierra.
“Es un alivio para nosotros. Porque a estas casas podemos recurrir cuando tenemos una emergencia”, expone Gloria Rivera, pobladora de la zona baja de Huixtla.
Quienes más usan estas tiendas de préstamos son las amas de casa, afligidas por resolver problemas como el sustento diario del alimento, atención a enfermedades o accidentes o pagar deudas.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, sus alhajas ya no las vuelven a recuperar, por los altos intereses.
Hasta la fecha, no hay una ley que regule este tipo de comercialización, en lo que sería una moderna práctica “agiotista”. (Redacción/Zona Costa)














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