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viernes, 19 de junio de 2009

Del escritorio de Pepe

Sección Cultural

Por: José Luis Espinosa Paz

Especial Día del Padre

Papá Jorgito

Epístola


Yo sé que estas por ahí, en algún olvidado rincón del cementerio. Ignoro con certeza el exacto lugar donde tus restos descansan; suelo pensar a veces, sin embargo, que ha de ser bajo el grande y generoso roble, cuyas ramas se extienden amorosas como si trataran con ello de prodigar frescura y protección a quienes descansan a sus plantas. Es una idea tonta, lo sé, pero ¿cómo no pensar que este maravilloso árbol se nutre precisamente de quien en vida tuviera corazón tan noble y bondadoso? ¡Ha! Como te recuerdo tío abuelo, papá jorgito como te llamábamos cariñosamente mi hermana y yo.
Tú fuiste para nosotros (sobre todo para mí), el abuelo que nunca conocimos.
Eras, lo recuerdo bien, la imagen misma de la dulzura, de la bondad y de la sabiduría. Tus manos toscas y encallecidas por tu dura labor de jornalero, sabían convertirse en su momento justo, en refugio seguro contra el dolor o el miedo. ¡Como te recuerdo papá jorgito! Como admiro esa paciencia tuya, casi de santo, para aguantar mis travesuras, para tomar mi mano y enseñarme a trazar mis primeras letras. Cuanto lamento que no te hayas quedado mas tiempo conmigo. ¿Por qué tenias que morirte cuando yo era apenas un crío? ¿Por qué las cosas buenas, las que amamos, las que verdaderamente valen la pena, son las primeras en desaparecer?
Sufrí mucho tu partida, te extrañe y te eche de menos, sin embargo comprendí después que no te fuiste del todo, pues dejaste en mi, el ejemplo de la bondad que tanto te admiré, la inefable enseñanza de la virtud, de la dignidad y de la honradez, elevados preceptos tuyos que me han acompañado a través de mi actuación por la vida.
Nunca pude saber en donde te enterraron y solo te puse flores en mi corazón. Se que te debo mucho y ojala ese sea el motivo para que te escriba muchas cartas, al fin y al cabo yo se que allá donde te encuentras, leerás este escrito. No pude ser un comediante como tú soñabas; te equivocaste viejito lindo, pues tan solo soy un aprendiz de poeta, sí, uno de esos locos de quien la gente piensa que todo lo pueden expresar... y ¡mírame! Tuvieron que pasar mas de treinta años para que me decidiera a escribirte por primera vez.
Entiendo que estas escasas líneas, no expresan con mucho, todo lo que quisiera decirte, sin embargo espero que compensen en cierta forma, todos estos años de silencio y algunas de las flores que nunca te pude llevar. ¡Dios te bendiga, papá jorgito!
Con cariño, tu hijo.

Autor: José Luis Espinosa Paz
Publicado el 21 de febrero del 2001
Huixtla, Chiapas, México

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