Subscribe Twitter

jueves, 24 de abril de 2008

Destacamos

El ataque de la influenza española a Huixtla

Es evidente que al empezar a circular el Ferrocarril Panamericano en 1908, se dio el impulso al progreso y la economía, no solamente de Huixtla, sino también de todos los pueblos de la costa chiapaneca.
Esta vía de comunicación que en aquellos tiempos era lo mas moderno que existía, sirvió para comunicarse de costa a costa del Atlántico al Pacífico entre los 3 estados más importantes del país que son Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
Desde sus inicios fue el medio de transporte más rápido para llegar a la capital de México, sobre todo para quienes llevaban cargamentos de los productores de nuestra región, pues salía del puerto jarocho hasta Suchiate.
Sin embargo, no todo era progreso, pues 10 años después, en 1918 se da lo que para la historia fue el año mas terrorífico de aquel tiempo, ante el azote de la epidemia que era conocida como influenza española.
Los datos de los historiados de aquel tiempo aseguran qu
e este padecimiento se originó después de la primera guerra mundial que se inició en 1914, quizá por la muerte de los combatientes y los gases venenosos que se utilizaron.
La influenza española provocó en Huixtla que los muertos fueran llevados en carretas que eran tiradas por bueyes y quienes eran sepultados en fosas comunes en el panteón municipal, lo cual redujo la población de ese entonces.
La familia Gálvez, que era muy conocida y apreciada, en ese año fue casi exterminada, entre otros personajes importantes conque contaba la ciudad de la piedra en el Siglo pasado.
El mal se presentaba con síntomas como una fuerte
gripe hemorrágica y fiebre alta, y los únicos que curaban el padecimiento eran el boticario del pueblo de origen japonés y el español Don Crisogono Velarde, quienes recetaban agua de limón y naranja con cafiaspirina, cuyo líquido lo llevaban en cubetas de lámina que eran mas conocidos como baldes.
Entre los afectados, el ex cronista de la ciudad, Don Enrique Soto y Paz, quien tenía 8 años de edad. “...Estaba convaleciente, pero por estrenar unos zapatos que me habían comprando mis padres, me los puse y al levantarme de la cama y pretender caminar, por la debilidad caí al suelo como fulminado por un rayo, con lo que concluyó mi ilusión y deseos de estrenar aquellos para mí bonitos zapatos negros”, expone en su relato.

Don Crisogono Velarde, en sociedad con sus hermanos Pedro y Basilio, eran dueños de la tienda denominada Al Puerto de Santander, que se encontraba en la casa de 2 pisos que construyeron sobre la Avenida Central en donde actualmente se encuentra la radiodifusora XEMK-KY, perteneciente a Organización Radiofónica de México, que fue creada por Don Jaime Fernández Armendáriz, ex alcalde de Huixtla y suplente del que fue Senador en 1994, Sami David David.

Más avances
Cuentan que todas las noches, como esa de las 20 horas, probablemente haciendo las cuentas de las ventas del día, se alcanzaba a oír a lo lejos fuerte alegatos y palabras altisonantes en muy buen castellano.
Como consecuencia, se liquidó la sociedad y los 2 hermanos se fueron de Huixtla, dejando solo a Don Crisogono, quien después construyó unas casas sobre la Avenida Zaragoza que heredó a su viuda Doña Elodia, en donde una de ellas se abrieron los primeros baños de regadera que hubo en el pueblo, bienes inmuebles que después fueron comprados por Daniel Soto, hermano de Don Enrique Soto y Paz.
De ahí, surge la sociedad para crear la primera fábrica de hielo, un local de beneficio de café y el primer cine que se llamó Electra, en el patio al aíre libre en el edificio que ocupa actualmente la radio local, en donde se proyectaron películas mudas como “Resurección”, en la cual actuó Dolores del Río. Así comenzó a quedar atrás el año lamentable de la influenza española que había atacado ferozmente a Huixtla.
Años después de que se abrió el cine, el local fue techado y al piso que era de tierra, le construyeron una carpeta de cemento, con lo cual se convirtió en un salón cómodo con pequeños palcos a la entrada y bancas de madera móviles.
Pasó a ser utilizado también para actos sociales importantes como bailes, banquetes, entre otros, pero muere con la creación del Casino de Huixtla en 1923, por un grupo de distinguidas personalidades del lugar, como Solaz, Recre, Esteban Molano Castellanos, José Martínez Hipolito Suárez, Vicente Armendáriz Toledo, Francisco Andrade, Jorge Puón, Valentín Cea Salgado, Ignacio Escobedo, Agustín Molina, Daniel Soto, Victoria Soto y Paz, José Domingo Paz, Petrona Martínez Paz de Andrade y la maestra Luz López Solórzano, quien propuso que el grupo se llamara Club Orto, pero finalmente prevaleció el de Casino de Huixtla.
En sí, fue un logro social, pues fue el comienzo en esta época en que se establecieron casinos sociales, pero por apatía e indiferencia de sus socios al no pagar sus cuotas, se fue a la decadencia.
Para muchas generaciones, tanto de este lugar como de foráneos que nos visitaban, fue un edificio donde se deleitaban con los bailes y las convivencias sociales.
Incluso, generó empleos indirectos para los 4 hoteles que existían y que eran El Zamora, que se encontraba en la Estación y que era de la Señora Viuda de Román; El Quitapenas de Don José Martonez, y que era llamado así porque estaba en la orilla del pueblo, el cual tenía baños públicos con regadera y El Mancken, edificio de 2 pisos en donde actualmente se encuentra Bancomer, que era del alemán Don Federico Mancken para después venderlo a Don José Fernández Calle, pero en 1927 se fue a radicar a la Ciudad de México y por lo cual vendió a Don Vicente Armendáriz Toledo, personaje que fue alevosamente asesinado en el despacho de su farmacia San Juan y que se dio cuando su sobrino Don Jaime Fernández era alcalde.
Los otros hoteles construidos años después fueron El Central, El Chiapas de Don Vicente Ovalle, El Molano que heredó Roberto Vega Molano de su tío Estaban y El Suárez.
La colonia española en esa época estaba integrada por José Fernández Calle, Manuel Fernández Calle, José Martínez, Crisogono Velarde, Jesús Ruiz, Hipolito Suárez, Valentín Cea y Lázaro Fernández.
A principios del Siglo pasado, Huixtla era un pueblo muy pequeño, pues sus manzanas no estaban debidamente integradas con casas, sino que habían cercas con alambres de púas clavadas con grapas en arbustos de pinos, por lo que por estrechos caminos se atravesaba de una calle a otra. Para ese entonces, la población era de 10 o 12 mil habitantes.
En esta ocasión, presentamos dos gráficas que fueron prestadas por la Directora de la Casa de la Cultura de Huixtla, María Candelaria Mota Imatzu, dentro del trabajo de investigación “Conociendo mis raíces, tradiciones y costumbres de mi pueblo de Huixtla”: La primera, en donde se ve un altar en honor a San Francisco de Asís, patrón de la ciudad, y la otra de la preparación de los tamales de parte del Cofrado para celebrar esta festividad. (Investigaciones Especiales/Zona Costa)

0 comentarios:

¡La decisión es tuya!

Encuesta cerrada.

Gracias por tu participación.

Los resultados se publicarán este martes 01 de julio en el Interdiario Zona Costa

Interdiario

Interdiario

Interdiario

creating a gif