San
Cristóbal de las Casas, Chiapas. Mayo 01.- Las prácticas de contrainsurgencia,
con la reiterada complicidad de la fuerza pública en Chiapas estarían
propiciando un resurgimiento de grupos paramilitares, según denuncian por
separado Las Abejas de Acteal y la Red contra la Represión y por la
Solidaridad, de la Otra Campaña.
En
referencia a las recientes agresiones e invasiones de grupos oficialistas en
Nuevo Paraíso y otras comunidades zapatistas del caracol de La Garrucha: la Red
apunta: “La reactivación de grupos paramilitares está siendo notoria. También
la irrupción de cuerpos militares y policiales, así como la intensa campaña de
programas de gobierno en zonas donde hay presencia rebelde, con la intención de
crear divisiones”.
En
tanto, Las Abejas dieron a conocer que hijos de los paramilitares que
perpetraron la masacre de Acteal en 1997 pasean ahora en las comunidades
ostentando las armas usadas por sus padres hace 14 años: “El hecho demuestra la
existencia de armas ocultas en las comunidades de Chenalhó, que tanto niega el
gobierno de Chiapas, y posibilita la reactivación de la acción paramilitar. Los
hijos de paramilitares absueltos andan con armas porque vieron que asesinar y
masacrar a un pueblo inocente es trabajo del gobierno que es bien pagado y se
recibe premio como de reconocimiento por ‘servir’ al Estado”.
Haciendo
eco a la denuncia de la Junta de Buen Gobierno (JBG) El Camino del Futuro,
emitida el 25 de abril, sobre las invasiones en Nuevo Paraíso, la Red contra la
Represión en Chiapas, señala que tierras de dicha comunidad zapatista son
invadidas por pobladores de Pojkol, Guadalupe Victoria y Ranchería Las
Conchitas, alentados o protegidos por policías y organizaciones políticas.
Destaca
“el impacto económico y comunitario por la irrupción de estos grupos armados,
algunos pertenecientes a la ORCAO y ARIC Histórica”. Las pérdidas por los
ataques sobrepasan los 300 mil pesos, además de la tala y la contaminación de
los ríos. Esto, mientras la Policía Estatal Preventiva “llega a estos terrenos
de forma provocadora, dejando claro que apoya la invasión y forma parte de la
estrategia de agresión y desgaste hacia las comunidades zapatistas”.
La
Red señala que “los invasores están viendo con el gobierno la forma de
‘legalizar’ esas tierras”. El despojo “es diseñado por los tres niveles de
gobierno, y la política de usurpación de los bienes comunales en territorio
zapatista es un arma de desgaste hacia las bases rebeldes a través de las
agresiones. El control del territorio en este rincón del mundo es económico y
político. La reactivación de grupos paramilitares es notoria en territorio
zapatista. También la irrupción de cuerpos militares y policiales, así como la
intensiva campaña de programas de gobierno para crear divisiones”.
Las
Abejas aseveraron a su vez que la violencia imperante en México es consecuencia
de la ingobernabilidad y “la escasa practica de leyes de justicia”. En Acteal,
sostienen, “nunca ha llegado la justicia verdadera”. En consecuencia, “existe
una amenaza para los sobrevivientes de la masacre y un riesgo para toda la
población civil, victimas de la guerra de contrainsurgencia, porque hijos de
los paramilitares excarcelados (como el de Mariano Luna Ruiz, de Acteal Alto)
pasean tranquilamente en las comunidades con las armas que sus padres usaron en
la masacre”.
Advierten
que esto “se continuará dando porque los gobiernos promueven la guerra de
contrainsurgencia”, no sólo con balas “sino a través de concesiones minera y la
construcción de grandes infraestructuras de iniciativa extranjera. Mientras el
pueblo se organiza para defender su tierra y territorio, el gobierno vende la
Patria y responde con agresiones y hostigamientos de la fuerza pública o
mediante la compra de conciencia y la manipulación de organizaciones sociales”.














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