Angel Mario Ksheratto
La bocaza de los candidatos
La percepción es generalizada: los priístas decidieron leer el final del cuento antes de tiempo. Su candidato presidencial, que hasta hace un mes era inalcanzable, empezó a descender tan estrepitosamente como lo encumbraron las dos principales cadenas de televisión del país. Enrique Peña Nieto, parece no estar enterado de ello, imbuido quizá, por las extensas letanías que sus promotores ordenan en horarios estelares.
Insignificante falla literaria —como fue calificada por su equipo de colaboradores y el ejército de aduladores que a coro alaban sus torpezas políticas— que ha sido suficiente para arrástralo hacia el fondo de las tendencias que hasta entonces, le favorecían de manera incontestable. Le pasó hace seis años a Manuel Andrés López Obrador, cuya bocaza lo derribó del trono antes que la cerrase.
El “¡cállate chachalaca!” dedicado al entrometido presidente en turno, Vicente Fox Quesada, fue la soga que haló al aspirante perredista hasta la derrota, una pérdida que se niega a reconocer y que podría ser la parte negativa de una campaña con más resabios por el pasado, que propuestas para el futuro.
Tanto López Obrador como Peña Nieto, comprometieron su futuro político inmediato; al primero, la soberbia lo obligó a mantenerse en una postura radical, incongruente, mesiánica y extremista. Creyó que embarrar la figura presidencial que perseguía como botín político, le atraería la aprobación multitudinaria de los mexicanos. Erró y perdió.
El segundo, trató de ser menos impulsivo y explicó las razones de su entuerto. Hasta ahí, la gente empezaba a comprenderle, pero… ¡Su hijita! ¡Tenía qué aparecer Paulina y el novio!
“Prole” no es, para los ciudadanos que día a día luchan a brazo partido por el bienestar del país, un término del cual avergonzarse. Alguien escribió que antes que peyorativo, es un título nobiliario, pues es exalta el carácter emprendedor de millones de hombres y mujeres. Pero para Paulina y su atrabancado novio, les parece un insulto. Y sí, viniendo de ellos, lo es, con todo el peso de la palabra. Y más, porque de habrá de ser esa “prole” la que decida si Peña Nieto, López Obrador o quien salga electo en el PAN, gobiernen al país.
Para el colmo, en las redes sociales, se filtraron los tuiter’s de la esposa de Peña Nieto, ex actriz de telenovelas incultas, en los que, por ejemplo, trata a los chiapanecos de “indios”. Nada bueno para un aspirante presidencial, más preocupado por su penadito de muñeco de plástico, que por la educación familiar.
Pero no solo eso le está pesando al priísta. El escándalo de Humberto Moreira, quien dejó una deuda multimillonaria en Coahuila y le obligó a separarse del cargo de presidente nacional del PRI. Para muchos, el precandidato priísta intentó encubrir la corrupción del exdirigente partidista, lo que reveló las intenciones de éste de volver al pasado priísta que hundió al país en recurrentes crisis sociales, políticas y económicas.
La caída parece inminente; y más si se toma en cuenta que en algunos estados, Peña Nieto y no el partido, han decidido candidaturas a favor de los dos partiditos que los acompañan en la contienda, el PANAL y el PVEM.
Sucede en Chiapas. Las tres principales candidaturas han sido cedidas a dichos partidos, lo que podría atraer el voto de castigo de la militancia priísta, que no comulga con la idea de entregar todos los espacios. En ese sentido, se prevé una votación masiva contra el PRI, justo en el estado más priísta de todo el país.
En el supuesto que algunos prominentes priístas aparezcan en las boletas electorales bajo las siglas de otros partidos, los miles de inconformes por la decisión de despojar a ese partido de lo que le corresponde, lo harán a favor de éstos. La derrota es, inminente, desde el punto de vista que se le quiera ver.
Lo malo para el priismo es que ni la dirigencia nacional ni la estatal, están dispuestas a recomponer su condición de perdedores adelantados. Se han montado en su mula y muy probablemente, no se bajen de ésta hasta que no tengan enfrente los números desfavorables. Las últimas encuestas son reveladoras: el PRI y su candidato presidencial, van en picada.
Tarjetero
*** En la calle “San Pablo” del Fraccionamiento “Santa Fe”, de pronto, varios vehículos con logotipo de ISSSTE, empezaron a hacer su arribo. Descargaban bloks, arena, cemento, loseta, madera. La casita de interés social empezó a ser remodelada con todo lujo. Los vecinos afirman que ahí, vive una enfermera. Lo que no se explican es por qué, vehículos del ISSSTE son utilizados para acarrear el material… Tampoco se explican por qué, personal de esa institución trabaja como peones, cuando, se supone, deberían estar atendiendo pacientes. La sorpresa se la llevaron hace unos días, cuando vieron a un alto, altísimo funcionario de ese centro asistencial, coordinando los trabajos de reconstrucción. Salieron entonces las sospechas. Y no es para menos. Con impuestos de los ciudadanos, un funcionario se remodela una casa. Y que dicen, no es suya, pues la única habitante, es una dama. Su vida privada, nos vale un sorbete. Él sabrá cómo explicar sus calenturas. Lo grave, lo criticable es que con recursos públicos, esté complaciendo a quién sabe quién. Ahí deben investigar a fondo y sancionar al funcionario. Es lo correcto. *** La PROFECO debería estar atenta a los abusos de comerciantes por la temporada. De la noche a la mañana, los precios de algunos productos, se elevaron ostensiblemente. Amén de la crisis, tenemos comerciantes abusivos y lo peor, una dependencia haragana que se hace de la vista gorda y se niega a defender los derechos de los consumidores. Sería bueno que pusieran módulos en los supermercados, donde más abusos se cometen. Digo, soñar no cuesta. *** Con mentiras, los militantes perredistas fueron llevados al acto de destape de Ernesto Gutiérrez. Luis Raquel Cal y Mayor, líder perredista en Chiapas, poniendo en práctica su escuela priísta de la imposición y los madruguetes. Hasta hace un año, detestaba a Gutiérrez y ahora, lo proclama candidato. *** Luego nos leemos.
La bocaza de los candidatos
La percepción es generalizada: los priístas decidieron leer el final del cuento antes de tiempo. Su candidato presidencial, que hasta hace un mes era inalcanzable, empezó a descender tan estrepitosamente como lo encumbraron las dos principales cadenas de televisión del país. Enrique Peña Nieto, parece no estar enterado de ello, imbuido quizá, por las extensas letanías que sus promotores ordenan en horarios estelares.
Insignificante falla literaria —como fue calificada por su equipo de colaboradores y el ejército de aduladores que a coro alaban sus torpezas políticas— que ha sido suficiente para arrástralo hacia el fondo de las tendencias que hasta entonces, le favorecían de manera incontestable. Le pasó hace seis años a Manuel Andrés López Obrador, cuya bocaza lo derribó del trono antes que la cerrase.
El “¡cállate chachalaca!” dedicado al entrometido presidente en turno, Vicente Fox Quesada, fue la soga que haló al aspirante perredista hasta la derrota, una pérdida que se niega a reconocer y que podría ser la parte negativa de una campaña con más resabios por el pasado, que propuestas para el futuro.
Tanto López Obrador como Peña Nieto, comprometieron su futuro político inmediato; al primero, la soberbia lo obligó a mantenerse en una postura radical, incongruente, mesiánica y extremista. Creyó que embarrar la figura presidencial que perseguía como botín político, le atraería la aprobación multitudinaria de los mexicanos. Erró y perdió.
El segundo, trató de ser menos impulsivo y explicó las razones de su entuerto. Hasta ahí, la gente empezaba a comprenderle, pero… ¡Su hijita! ¡Tenía qué aparecer Paulina y el novio!
“Prole” no es, para los ciudadanos que día a día luchan a brazo partido por el bienestar del país, un término del cual avergonzarse. Alguien escribió que antes que peyorativo, es un título nobiliario, pues es exalta el carácter emprendedor de millones de hombres y mujeres. Pero para Paulina y su atrabancado novio, les parece un insulto. Y sí, viniendo de ellos, lo es, con todo el peso de la palabra. Y más, porque de habrá de ser esa “prole” la que decida si Peña Nieto, López Obrador o quien salga electo en el PAN, gobiernen al país.
Para el colmo, en las redes sociales, se filtraron los tuiter’s de la esposa de Peña Nieto, ex actriz de telenovelas incultas, en los que, por ejemplo, trata a los chiapanecos de “indios”. Nada bueno para un aspirante presidencial, más preocupado por su penadito de muñeco de plástico, que por la educación familiar.
Pero no solo eso le está pesando al priísta. El escándalo de Humberto Moreira, quien dejó una deuda multimillonaria en Coahuila y le obligó a separarse del cargo de presidente nacional del PRI. Para muchos, el precandidato priísta intentó encubrir la corrupción del exdirigente partidista, lo que reveló las intenciones de éste de volver al pasado priísta que hundió al país en recurrentes crisis sociales, políticas y económicas.
La caída parece inminente; y más si se toma en cuenta que en algunos estados, Peña Nieto y no el partido, han decidido candidaturas a favor de los dos partiditos que los acompañan en la contienda, el PANAL y el PVEM.
Sucede en Chiapas. Las tres principales candidaturas han sido cedidas a dichos partidos, lo que podría atraer el voto de castigo de la militancia priísta, que no comulga con la idea de entregar todos los espacios. En ese sentido, se prevé una votación masiva contra el PRI, justo en el estado más priísta de todo el país.
En el supuesto que algunos prominentes priístas aparezcan en las boletas electorales bajo las siglas de otros partidos, los miles de inconformes por la decisión de despojar a ese partido de lo que le corresponde, lo harán a favor de éstos. La derrota es, inminente, desde el punto de vista que se le quiera ver.
Lo malo para el priismo es que ni la dirigencia nacional ni la estatal, están dispuestas a recomponer su condición de perdedores adelantados. Se han montado en su mula y muy probablemente, no se bajen de ésta hasta que no tengan enfrente los números desfavorables. Las últimas encuestas son reveladoras: el PRI y su candidato presidencial, van en picada.
Tarjetero
*** En la calle “San Pablo” del Fraccionamiento “Santa Fe”, de pronto, varios vehículos con logotipo de ISSSTE, empezaron a hacer su arribo. Descargaban bloks, arena, cemento, loseta, madera. La casita de interés social empezó a ser remodelada con todo lujo. Los vecinos afirman que ahí, vive una enfermera. Lo que no se explican es por qué, vehículos del ISSSTE son utilizados para acarrear el material… Tampoco se explican por qué, personal de esa institución trabaja como peones, cuando, se supone, deberían estar atendiendo pacientes. La sorpresa se la llevaron hace unos días, cuando vieron a un alto, altísimo funcionario de ese centro asistencial, coordinando los trabajos de reconstrucción. Salieron entonces las sospechas. Y no es para menos. Con impuestos de los ciudadanos, un funcionario se remodela una casa. Y que dicen, no es suya, pues la única habitante, es una dama. Su vida privada, nos vale un sorbete. Él sabrá cómo explicar sus calenturas. Lo grave, lo criticable es que con recursos públicos, esté complaciendo a quién sabe quién. Ahí deben investigar a fondo y sancionar al funcionario. Es lo correcto. *** La PROFECO debería estar atenta a los abusos de comerciantes por la temporada. De la noche a la mañana, los precios de algunos productos, se elevaron ostensiblemente. Amén de la crisis, tenemos comerciantes abusivos y lo peor, una dependencia haragana que se hace de la vista gorda y se niega a defender los derechos de los consumidores. Sería bueno que pusieran módulos en los supermercados, donde más abusos se cometen. Digo, soñar no cuesta. *** Con mentiras, los militantes perredistas fueron llevados al acto de destape de Ernesto Gutiérrez. Luis Raquel Cal y Mayor, líder perredista en Chiapas, poniendo en práctica su escuela priísta de la imposición y los madruguetes. Hasta hace un año, detestaba a Gutiérrez y ahora, lo proclama candidato. *** Luego nos leemos.














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