A cuadro

Ya va para un mes, de aquella noche del jueves 28 de mayo, cuando el ex diputado local por Cacahoatán y ex aspirante a la diputación federal por el PRI, Alfredo Lugardo López, se reunió con el también ex pre-candidato a la alcaldía por el PAN en el 2007 y hoy Jefe de la Jurisdicción Sanitaria de Motozintla, Gustavo Cueto Villanueva.
El primero, le pidió el apoyo al funcionario estatal y a su equipo --conformado por su mayoría de funcionarios municipales--, para apoyar al candidato del Partido Acción Nacional a la diputación por Huixtla, Carlos Martínez Martínez.
De esa junta, no hubo un acuerdo, pues a pesar de que Alfredo y Gustavo daban sus razones para trabajar a favor del panista, ese equipo recordaba perfectamente los obstáculos para no obtener la nominación hace 2 años, pues el entonces aspirante a la diputación local en apariencia tenía a su favorito: Carlos Salazar Gam.
Sin embargo, esta historia de traiciones mutuas entre priístas y panistas no es nueva, pues de esa forma ha sido la relación desde pasados procesos electorales. La diferencia ahora, es que ya se ha vuelto evidente, más cuando los ánimos están “caldeados” entre los grupos y quienes guardan rencores y buscan vengarse “políticamente” de sus adversarios.
En las elecciones locales del 2007, las preferencias electorales daban una clara ventaja al abanderado de la alianza PRI-Verde Ecologista para la diputación local por Huixtla, Oscar Alvarado Cook, mientras para la alcaldía las condiciones no le eran favorables al entonces candidato del PRI y hoy munícipe, Porfirio Lugardo López.
Pero, días antes de las votaciones, en el rancho del también abanderado priísta y de la misma forma ahora alcalde de Huehuetán, Renán Galán Gómez, se dio el encuentro entre Carlos Martínez Martínez y Alfredo Lugardo López que en aquel entonces fungía como “Coordinador General” de la campaña. El acuerdo: Voto cruzado.
Es decir, el que fue candidato del PAN a la diputación local, cambió los sufragios para el abanderado del PRI a la alcaldía de Huixtla y viceversa.
Para sellarse el compromiso, se entregó 150 mil pesos que sirvió en el día de la jornada de aquel 4 de octubre.
Lo mismo en Huehuetán y en Tuzantán, aunque en el último municipio la apuesta fue para el perredista que buscó cobijo en las filas azules.
Cuando los resultados se dieron a conocer aquella noche del primer domingo de ese mes, el entonces virtual diputado local se presentó en la explanada del parque central de Huixtla, y entre sus primeras declaraciones hacía un llamado al ya derrotado panista, Carlos Gam: “Que debe de entender que no todas las veces se ganan. También se pierde”.
Era su cercano, fue su funcionario desde que estuvo como alcalde y hasta por su paso en la Contraloría General, su amigo “incondicional”, pero en esta ocasión lo había “entregado” y lo dejó solo, hasta con sus deudas de campaña.
Mientras, Oscar Alvarado Cook estaba por demás consciente que había sido “traicionado” tanto por Alfredo Lugardo como por su hermano “Pilo”, hoy cuestionado edil de Huixtla por graves irregularidades en el manejo del erario público.
Y la historia, aún retrocede más, pues en las elecciones del 2004, Carlos Martínez había dicho en el Comité Municipal, cuando recibió el reporte de haber perdido el candidato del PAN en Escuintla, Arquímedes Komukai Matzui, hoy ya primera autoridad en ese municipio: “Ya llevamos uno. Nos falta otro”. Se refería al galeno José Gabriel Casahonda Esquinca, aspirante en Huixtla.
Mucho antes, en el 2001, cuando estaba como alcalde, nunca se definió por apoyar al ungido de su partido, Ignacio Márquez Flores y mandó a varios de sus operadores con el que fue postulado por el Partido del Trabajo, Fernando Acosta Rincón, hoy procesado por haber desviado recursos por “Stan”, pues llegó al poder en el 2005 en un segundo intento.
Por el lado de Porfirio Lugardo López, también “la traición” ya se cocinada desde su pre-campaña, cuando promovía a Carlos Martínez como “el mejor presidente municipal de Huixtla”, por lo que recibió un reclamó airado de uno de sus coordinadores, quien le reclamó: “¿O es priísta, o panista? Si es priísta, debe de apoyar a su candidato a la diputación local del PRI”.
A esa distancia, las cosas no han cambiado y estos “amarres” entre “priístas” y “panistas” persisten.
Desde antes que comenzará las campañas, al alcalde de Huixtla le preguntaban a quién iba a apoyar, a lo cual respondía con un no al PRI, argumentando no haber sido favorecido su hermano con la candidatura para la diputación federal.
Así, impuso a todos los funcionarios y empleados a no apoyar a ninguno de los aspirantes, de caso contrario, iban a ser sancionados conforme a la ley electoral. Pero, el primer error cometido fue haber permitido que se tapizara el parque de la marimba con gallardetes del candidato del PAN.
Y así, desde que arrancó el proceso electoral, en el ayuntamiento se sabe que tanto “Pilo”, el síndico Rafael García Coutiño, Alfredo Lugardo y el dirigente municipal del PRI, Israel Guzmán, operan a favor de Carlos Martínez.
Prueba de eso es una llamada telefónica realizada hace semanas por Alfredo Lugardo a un pastor que estaba como funcionario municipal y el cual fue despedido injustificadamente. “Te vamos a reacomodar, pero no apoyes a César Amín. Apoya a Carlos Martínez”, esa era la condición. Y a lo cual recibió como respuesta un “ya esta tarde. Nosotros ya nos definimos”.
Incluso, hace semanas intentaron despedir del ayuntamiento a la maestra de apellido Veda, por supuestamente haberse comprobado su apoyo a César Amín González, pero en realidad se trataba de una amenaza para coartar ese derecho de un ciudadano.
De esta situación, ya tiene conocimiento la dirigente estatal del PRI en Chiapas, Arely Madrid Tovilla y hasta la propia líderesa nacional, Beatriz Paredes, quienes “ajustarán cuentas” después del 5 de julio.
Mientras, por el lado del magisterio y del sector salud --gremios que apoyan al Director del Hospital General de Huixtla, Neptalí Rojas Domínguez, postulado por el PANAL--, ya analizan las sanciones y castigos permitentes, pues recuerdan perfectamente a Carlos Martínez como Contralor General del Estado en el periodo de Pablo Salazar Mendiguchía como represor, de cuyo régimen fue opositor como diputado local Alfredo Lugardo López, hoy abiertamente operador del PAN en el Distrito XI. (Redacción/Zona Costa)
El primero, le pidió el apoyo al funcionario estatal y a su equipo --conformado por su mayoría de funcionarios municipales--, para apoyar al candidato del Partido Acción Nacional a la diputación por Huixtla, Carlos Martínez Martínez.
De esa junta, no hubo un acuerdo, pues a pesar de que Alfredo y Gustavo daban sus razones para trabajar a favor del panista, ese equipo recordaba perfectamente los obstáculos para no obtener la nominación hace 2 años, pues el entonces aspirante a la diputación local en apariencia tenía a su favorito: Carlos Salazar Gam.
Sin embargo, esta historia de traiciones mutuas entre priístas y panistas no es nueva, pues de esa forma ha sido la relación desde pasados procesos electorales. La diferencia ahora, es que ya se ha vuelto evidente, más cuando los ánimos están “caldeados” entre los grupos y quienes guardan rencores y buscan vengarse “políticamente” de sus adversarios.
En las elecciones locales del 2007, las preferencias electorales daban una clara ventaja al abanderado de la alianza PRI-Verde Ecologista para la diputación local por Huixtla, Oscar Alvarado Cook, mientras para la alcaldía las condiciones no le eran favorables al entonces candidato del PRI y hoy munícipe, Porfirio Lugardo López.
Pero, días antes de las votaciones, en el rancho del también abanderado priísta y de la misma forma ahora alcalde de Huehuetán, Renán Galán Gómez, se dio el encuentro entre Carlos Martínez Martínez y Alfredo Lugardo López que en aquel entonces fungía como “Coordinador General” de la campaña. El acuerdo: Voto cruzado.
Es decir, el que fue candidato del PAN a la diputación local, cambió los sufragios para el abanderado del PRI a la alcaldía de Huixtla y viceversa.
Para sellarse el compromiso, se entregó 150 mil pesos que sirvió en el día de la jornada de aquel 4 de octubre.
Lo mismo en Huehuetán y en Tuzantán, aunque en el último municipio la apuesta fue para el perredista que buscó cobijo en las filas azules.
Cuando los resultados se dieron a conocer aquella noche del primer domingo de ese mes, el entonces virtual diputado local se presentó en la explanada del parque central de Huixtla, y entre sus primeras declaraciones hacía un llamado al ya derrotado panista, Carlos Gam: “Que debe de entender que no todas las veces se ganan. También se pierde”.
Era su cercano, fue su funcionario desde que estuvo como alcalde y hasta por su paso en la Contraloría General, su amigo “incondicional”, pero en esta ocasión lo había “entregado” y lo dejó solo, hasta con sus deudas de campaña.
Mientras, Oscar Alvarado Cook estaba por demás consciente que había sido “traicionado” tanto por Alfredo Lugardo como por su hermano “Pilo”, hoy cuestionado edil de Huixtla por graves irregularidades en el manejo del erario público.
Y la historia, aún retrocede más, pues en las elecciones del 2004, Carlos Martínez había dicho en el Comité Municipal, cuando recibió el reporte de haber perdido el candidato del PAN en Escuintla, Arquímedes Komukai Matzui, hoy ya primera autoridad en ese municipio: “Ya llevamos uno. Nos falta otro”. Se refería al galeno José Gabriel Casahonda Esquinca, aspirante en Huixtla.
Mucho antes, en el 2001, cuando estaba como alcalde, nunca se definió por apoyar al ungido de su partido, Ignacio Márquez Flores y mandó a varios de sus operadores con el que fue postulado por el Partido del Trabajo, Fernando Acosta Rincón, hoy procesado por haber desviado recursos por “Stan”, pues llegó al poder en el 2005 en un segundo intento.
Por el lado de Porfirio Lugardo López, también “la traición” ya se cocinada desde su pre-campaña, cuando promovía a Carlos Martínez como “el mejor presidente municipal de Huixtla”, por lo que recibió un reclamó airado de uno de sus coordinadores, quien le reclamó: “¿O es priísta, o panista? Si es priísta, debe de apoyar a su candidato a la diputación local del PRI”.
A esa distancia, las cosas no han cambiado y estos “amarres” entre “priístas” y “panistas” persisten.
Desde antes que comenzará las campañas, al alcalde de Huixtla le preguntaban a quién iba a apoyar, a lo cual respondía con un no al PRI, argumentando no haber sido favorecido su hermano con la candidatura para la diputación federal.
Así, impuso a todos los funcionarios y empleados a no apoyar a ninguno de los aspirantes, de caso contrario, iban a ser sancionados conforme a la ley electoral. Pero, el primer error cometido fue haber permitido que se tapizara el parque de la marimba con gallardetes del candidato del PAN.
Y así, desde que arrancó el proceso electoral, en el ayuntamiento se sabe que tanto “Pilo”, el síndico Rafael García Coutiño, Alfredo Lugardo y el dirigente municipal del PRI, Israel Guzmán, operan a favor de Carlos Martínez.
Prueba de eso es una llamada telefónica realizada hace semanas por Alfredo Lugardo a un pastor que estaba como funcionario municipal y el cual fue despedido injustificadamente. “Te vamos a reacomodar, pero no apoyes a César Amín. Apoya a Carlos Martínez”, esa era la condición. Y a lo cual recibió como respuesta un “ya esta tarde. Nosotros ya nos definimos”.
Incluso, hace semanas intentaron despedir del ayuntamiento a la maestra de apellido Veda, por supuestamente haberse comprobado su apoyo a César Amín González, pero en realidad se trataba de una amenaza para coartar ese derecho de un ciudadano.
De esta situación, ya tiene conocimiento la dirigente estatal del PRI en Chiapas, Arely Madrid Tovilla y hasta la propia líderesa nacional, Beatriz Paredes, quienes “ajustarán cuentas” después del 5 de julio.
Mientras, por el lado del magisterio y del sector salud --gremios que apoyan al Director del Hospital General de Huixtla, Neptalí Rojas Domínguez, postulado por el PANAL--, ya analizan las sanciones y castigos permitentes, pues recuerdan perfectamente a Carlos Martínez como Contralor General del Estado en el periodo de Pablo Salazar Mendiguchía como represor, de cuyo régimen fue opositor como diputado local Alfredo Lugardo López, hoy abiertamente operador del PAN en el Distrito XI. (Redacción/Zona Costa)














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