Don Felipe Olivares Álvarez vive desde hace 20 años en las inmediaciones del arroyo “El Cuzco”, que es de aguas negras y atraviesa la ciudad, y sufrió las inundaciones de “Stan” en el 2005.
Fue uno de los tantos damnificados que no fueron contemplados en el programa de recuperación de viviendas implementados por los entonces Gobiernos de Vicente Fox y Pablo Salazar Mendiguchía, y por eso se vio obligado en regresar a su lugar, en donde ahora hasta sufre de la salida del desperdicio del rastro municipal.
“No han venido a desazolvar. Que la maquina viene la otra semana”, expresa Don Felipe, quien fue encontrado mientras apreciaba el monte crecido en el arroyo.
En este inicio de las temporadas de lluvias, no ha crecido su afluente, pero temen crezca en los próximos meses, sobre todo con la obstrucción de los cueros y sangre del desperdicio del ganado sacrificado en el rastro y arrojado todos los días a “El Cuzco”.
La familia de Don Felipe, asegura “somos un montón. Y han sufrido los chiquitos. A veces les da que gripa, que calentura”.
En eso interviene su esposa, para denunciar que desde la construcción del rastro municipal, se han quejado del problema y ninguna autoridad municipal ha atendido en su demanda.
“Han llegado las autoridades de salud a fotografiar y ahí nada más”, dice Don Felipe, en lo que es un grave foco de infección para varias familias cercanas al arroyo.
Y en eso, viene a su memoria aquella tragedia del 2005: “Sufrimos la salida de “El Cuzco” por “Stan”. Nos fuimos a otro lugar y después regresamos acá. Desde entonces, no nos han ofrecido reubicarnos. No nos hicieron caso en aquel entonces de que iban a entregar casas a los damnificados por las inundaciones”, precisa.
Mientras, sobre el rastro, recuerda que había planes para sacarlo de ese lugar, pero “no sabemos qué pasó”.
“Como estamos a la orilla, en el rancho, ya no nos hacen caso. Pero, en las elecciones pasadas nos buscaron por el voto”, recriminó Don Felipe Olivares Álvarez, también cristiano.
El arroyo “El Cuzco” atraviesa a la mitad de la ciudad, por abajo del mercado Miguel Hidalgo, y cada año se desborda y causa estragos entre la población. Más cuando el rastro de Huixtla, en pésimas condiciones de higiene, puede colapsar el afluente por el desperdicio arrojado todos los días. (Redacción/Zona Costa)
miércoles, 24 de junio de 2009
Damnificado se vio obligado a regresar a la zona de riesgo
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