
México, DF. Enero 14.- Mes con mes la tecnología avanza. Ante las virtudes que ofrecen un nuevo televisor, un celular con cámara integrada o una laptop portátil, los aparatos con que contamos se vuelven añejos y, en muchos casos, simplemente se convierten en basura que anualmente suma entre 150 y 180 toneladas de desechos tecnológicos que no reciben un tratamiento adecuado.
Equipos de cómputo, televisores, teléfonos fijos y celulares, aparatos de audio y video, se apilan en tiraderos comunes “sin regulación ni control” de las sustancias tóxicas que contienen sus diferentes componentes.
De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México aún no existe nada concreto en materia jurídica para regular estos desechos y sobre todo, políticas claras para reciclar la basura electrónica.
Heberto Ferreira Medina, encargado del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM, “estamos atrasados en esa materia”, pues no se han implementado recolectores y mucho menos, se han creado proyectos para reciclar los componentes útiles de los aparatos que se desechan. Por el contrario, son tratados como cualquier tipo de basura.
A este problema, se agrega que el país carece de una cultura del reúso, que a decir del especialista, sólo se logrará a través de la implementación de políticas públicas generales. Otro tipo de desechos tecnológicos que deben ser manejados de manera especial son los discos duros, chips, y memorias, los cuales contienen metales y sustancias tóxicas.
En otros países como los europeos, los componentes de una computadora son separados para reciclarlos y evitar riesgos. En China o la India los residuos se envían a grandes basureros donde son tratados, mientras que en México se manejan como si se tratara de un empaque de leche o una caja de galletas vacía.
Una opción, propuesta por el investigador, es la donación de “equipos viejos” por parte de organismos gubernamentales y privados a escuelas primarias o instituciones de beneficencia.
En promedio, un aparato tiene una vida útil de tres a cinco años, la tecnología se vuelve obsoleta con rapidez, por ahora la innovación sigue avanzando sin control por lo que alertan los especialistas, es necesario impulsar la creación de un “cementerio de equipos viejos”.
A nivel internacional, los esfuerzos para regular estos desechos incluyen convenios como el de Basilea (1992) y Estocolmo (2001). En México, desde 1988 se gestiona, a través de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y su reglamento, el manejo de los bifenilos policlorados, uno de los componentes de los residuos electrónicos.
Según un diagnóstico sobre la generación de basura electrónica en México, realizado por el Instituto Nacional de Ecología (INE), en 2007 en el país había aproximadamente 11.2 millones de computadoras, 50.6 millones de celulares y 1.7 millones de dispositivos móviles.
Además, algunos de los componentes de los residuos electrónicos contienen plomo, mercurio, cadmio y otras sustancias, que al ser incinerados, producen toxinas. (Retomado del periódico Excélsior)














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