A cuadro
Petén, Guatemala. Octubre 27.- Luego de inaugurar un paso fronterizo entre México y Guatemala, el Presidente Felipe Calderón se congratuló que éste será un cruce digno y no de vejación o de claudicación ante el crimen organizado."(Es un paso) digno para la gente, y no paso de vejación, subordinación y claudicación ante el crimen organizado, que no va a dominar lo que debe dominar la autoridad en nuestros pueblos", dijo el mandatario.
Tras desahogar el último punto de la visita de Estado que efectuó a Guatemala, Calderón reafirmó la pertenencia de México a Latinoamérica.
"México, lo he dicho y lo repito, es una Nación orgullosamente latinoamericana y mesoamericana. Que en eso nadie se equivoque", planteó.
"El sur también existe", proclamó Calderón, aunque en el camino erró al citar como autor de esta frase al intérprete Ricardo Arjona "un admirado guatemalteco, por lo menos admirado mucho por mí y por mi esposa"-, pues en realidad se trata del título de un poema del uruguayo Mario Benedetti.
Con el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, Calderón inauguró el paso fronterizo El Ceibo entre el departamento de El Petén y Tenosique, Tabasco, y la carretera Lagunitas-El Ceibo durante una sencilla ceremonia ante un centenar de invitados.
Calderón explicó que, con la entrega de esas dos obras, es posible avanzar en la estrategia de integración de Mesoamérica a partir de hechos "y no con discursos".
El mandatario mexicano había recordado que la víspera se puso en marcha una estación de interconexión con base en la cual México podrá abastecer de energía eléctrica a Guatemala y al resto de la región centroamericana.
"Por ello avanzamos en el objetivo de construir un espacio económico, político y social común con las naciones de Centroamérica y la primera de ellas, la más cercana, la fraterna, la que sentimos como propia es, precisamente, la querida Guatemala", dijo.
Antes, en el departamento de Quiché, Calderón había recibido un insólito y emotivo homenaje a manos de cientos de familias guatemaltecas que le agradecieron que México abriera sus puertas y refugiara a los desplazados de la guerra de los ochenta.
A temprana hora, Calderón y Colom abordaron en Guatemala un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana para trasladarse a la comunidad de Ixcán, en el departamento de Quiché, a 400 kilómetros de la capital guatemalteca y a unos 180 de Tapachula, Chiapas.
Una valla formada por pequeños niños dio la bienvenida a ambos Mandatarios y sus comitivas. Cientos de indígenas aplaudirían su llegada; había guatemaltecos que alzaban banderas mexicanas. (De Las Agencias)














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