México, DF. Julio 17.- El suero del queso, considerado desperdicio por la mayoría de los productores de lácteos, puede ser convertido en un suplemento alimenticio de bajo costo y con gran contenido de proteínas, útil para combatir la desnutrición en las zonas marginadas de México.
A esta conclusión llegaron Leonor López y Francisco Andrade, dos alumnos de bachillerato de la localidad de Tecamachalco, Puebla, quienes recientemente ganaron con este proyecto el primer lugar en el concurso efectuado por la organización Ciencia Joven, y el cuarto puesto en la categoría por equipos de la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (ISEF, por sus siglas en inglés), celebrada en Reno, Nevada, hace un par de semanas.
“Este producto tiene una cantidad importante de proteínas (54 por ciento de las necesarias para cada día)”, explicó Leonor, quien junto con su compañero estudia la carrera técnica de procesamiento de alimentos en el plantel del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (CECyTE) ubicado en su comunidad.
“Además, según nuestras investigaciones, en el suero de queso hay un ingrediente muy importante que es el GMP o glicomacropéptido. De éste se derivan varios efectos que pueden ayudarnos a conservar la salud y a evitar enfermedades”, agregó.
El suero es la parte de la leche que continúa en estado líquido después de que el queso se solidifica y normalmente es desechado, a pesar de su alto valor nutricional.
Lo que este par de jóvenes propone es que se deshidrate para obtener un producto similar a la leche en polvo, que puede ser combinado con ingredientes como harina de cereales y saborizantes para crear polvo para malteadas o atole.
Cabe señalar que el polvo resultante no tendría el sabor salado característico del queso.
Debido a sus propiedades, Sueramix, como ha sido bautizado este complemento alimenticio, podría brindar una mejor nutrición a los niños que de cualquier modo consumen atole, especialmente para aquellos que no tienen acceso a un desayuno más abundante.
Una compañía mexicana presente en la ISEF se puso en contacto con el equipo para manifestarle su interés en lograr un acuerdo para la comercialización de su producto, pero éste todavía no se materializa.
La participación de estos jóvenes en ambos concursos comenzó con un proyecto que presentaron ante Adriana Reyes, la profesora encargada del módulo de lácteos del sexto semestre de la carrera.
“Me comentaron los muchachos y les dije que me parecía una muy buena idea para participar en el concurso de Ciencia Joven”, recordó la docente.
Anteriormente, la escuela ya había participado en otros concursos semejantes.
Ésta, relató Leonor, fue una de las fuentes de inspiración para seguir adelante con el proyecto a pesar de las dificultades.
Al llegar a Reno, el equipo poblano dijo sentirse un tanto inseguro por la presencia de participantes de países en los que la ciencia ocupa un papel más importante.
Sin embargo, aclaró la maestra, en todo momento estuvo segura de que la idea de sus alumnos era tan buena que merecía quedar en los primeros lugares.
El camino, no obstante, estuvo lleno de obstáculos. Debido a que el plantel en el que estudian Leonor y Francisco no cuenta con todo el equipo necesario para la elaboración del producto, fue necesario pedir la ayuda de otras instituciones educativas. Asimismo, los jóvenes realizaron ventas para la adquisición de algunos materiales.
Ambos desean continuar sus estudios y profundizar en el área de la química de alimentos, pero no cuentan con recursos económicos suficientes para lograrlo.
Por ello, han recurrido a varias instituciones comerciales en busca de ayuda, aunque todavía no obtienen respuesta.
El producto que se comercializa viene en forma de polvo, y en presentaciones para preparar atole, malteadas o un suero dulce.
Tiene una cantidad importante de las proteínas que se necesitan diariamente.”
Leonor López Estudiante y creadora de suerami. (Retomado del periódico Excélsior)
A esta conclusión llegaron Leonor López y Francisco Andrade, dos alumnos de bachillerato de la localidad de Tecamachalco, Puebla, quienes recientemente ganaron con este proyecto el primer lugar en el concurso efectuado por la organización Ciencia Joven, y el cuarto puesto en la categoría por equipos de la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (ISEF, por sus siglas en inglés), celebrada en Reno, Nevada, hace un par de semanas.
“Este producto tiene una cantidad importante de proteínas (54 por ciento de las necesarias para cada día)”, explicó Leonor, quien junto con su compañero estudia la carrera técnica de procesamiento de alimentos en el plantel del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (CECyTE) ubicado en su comunidad.
“Además, según nuestras investigaciones, en el suero de queso hay un ingrediente muy importante que es el GMP o glicomacropéptido. De éste se derivan varios efectos que pueden ayudarnos a conservar la salud y a evitar enfermedades”, agregó.
El suero es la parte de la leche que continúa en estado líquido después de que el queso se solidifica y normalmente es desechado, a pesar de su alto valor nutricional.
Lo que este par de jóvenes propone es que se deshidrate para obtener un producto similar a la leche en polvo, que puede ser combinado con ingredientes como harina de cereales y saborizantes para crear polvo para malteadas o atole.
Cabe señalar que el polvo resultante no tendría el sabor salado característico del queso.
Debido a sus propiedades, Sueramix, como ha sido bautizado este complemento alimenticio, podría brindar una mejor nutrición a los niños que de cualquier modo consumen atole, especialmente para aquellos que no tienen acceso a un desayuno más abundante.
Una compañía mexicana presente en la ISEF se puso en contacto con el equipo para manifestarle su interés en lograr un acuerdo para la comercialización de su producto, pero éste todavía no se materializa.
La participación de estos jóvenes en ambos concursos comenzó con un proyecto que presentaron ante Adriana Reyes, la profesora encargada del módulo de lácteos del sexto semestre de la carrera.
“Me comentaron los muchachos y les dije que me parecía una muy buena idea para participar en el concurso de Ciencia Joven”, recordó la docente.
Anteriormente, la escuela ya había participado en otros concursos semejantes.
Ésta, relató Leonor, fue una de las fuentes de inspiración para seguir adelante con el proyecto a pesar de las dificultades.
Al llegar a Reno, el equipo poblano dijo sentirse un tanto inseguro por la presencia de participantes de países en los que la ciencia ocupa un papel más importante.
Sin embargo, aclaró la maestra, en todo momento estuvo segura de que la idea de sus alumnos era tan buena que merecía quedar en los primeros lugares.
El camino, no obstante, estuvo lleno de obstáculos. Debido a que el plantel en el que estudian Leonor y Francisco no cuenta con todo el equipo necesario para la elaboración del producto, fue necesario pedir la ayuda de otras instituciones educativas. Asimismo, los jóvenes realizaron ventas para la adquisición de algunos materiales.
Ambos desean continuar sus estudios y profundizar en el área de la química de alimentos, pero no cuentan con recursos económicos suficientes para lograrlo.
Por ello, han recurrido a varias instituciones comerciales en busca de ayuda, aunque todavía no obtienen respuesta.
El producto que se comercializa viene en forma de polvo, y en presentaciones para preparar atole, malteadas o un suero dulce.
Tiene una cantidad importante de las proteínas que se necesitan diariamente.”
Leonor López Estudiante y creadora de suerami. (Retomado del periódico Excélsior)














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