Por: José Luis Espinosa Paz
Súbete a mi moto
* Cuento de la vida real

Javier estrenaba aquella tarde, una flamante motocicleta. Lleno de genuino orgullo, recorría las calles de la ciudad para probar la potencia y velocidad de la maquina.
En la esquina de la gasolinera, agazapados entre los vehículos que cargaban combustible, se encontraban un par de uniformados conocidos entre el gremio automovilístico como “el chicharrón” y “el chespirito”, afamados “muerde-placas” que se habían ganado a pulso el repudio de los sufridos conductores. Al verlo llegar, lo abordaron inmediatamente - “Tu licencia, chavo” - le pidió amablemente el enjuto personaje con apodo de crujiente botana.
- Disculpe usted, pero todavía no la he tramitado - respondió tímidamente el conductor.
- Entonces tendrás que “mocharte” - le espetó con una cínica sonrisa el otro oficial que tenía enorme parecido al chavo del ocho.
Se hizo el consabido “arreglo” y nuestro motorizado personaje se alejó del lugar mientras los “cumplidos” y “celosos” guardianes de la vialidad se repartían el botín, guardando eso sí, la parte del “bisne” que le correspondía a su delegado.
Días después se repitió esta historia; los jenízaros detuvieron de nuevo al motociclista y sin más rodeos le exigieron su licencia - Aquí la tiene, señor - Contestó Javier, mientras mostraba sonriente una licencia nuevecita (La había tramitado el día anterior para evitar más “mordidas”) - ¡Ajá! Masculló el momifico mordelón, al tiempo que le mostraba un blog de notas - Pero, de todos modos te voy a infraccionar, pues no traes puesto el casco de motociclista.
Sobra decir que el conductor nuevamente les tuvo que dar “para las aguas” y evitar así la consabida infracción. Un día después (ya era cliente) cuando nuestro motoneto amigo, llevaba a una de sus conquistas “léase novia” a bordo de su flamante “Harley-Davidson Made in Taiwan”, fue interceptado por los mismos “mordelones” que esta vez estaban cazando incautos en pleno corazón de la ciudad - Ni modos, ñerito - le dijo socarronamente el muy gustado en salsa verde, personaje.
- Traes licencia, traes casco, pero tu acompañante no lo trae y eso aquí y en China se llama infracción - Y nuevamente el cumplido “transato” completó el gasto para darle de tragar a su numerosa chamacada y obviamente apartó la cuota para su delegado.
El colmo de esta historia llegó, cuando el fin de semana sigiuiente, (esta vez lo dejaron descansar un poquito) al “Lorenzo Lamas Totonaca” lo interceptaron a la entrada de conocido hotel de paso y los ya descritos A.T.M. (No quiere decir Agentes de Tránsito Municipales, sino A TODA MORDIDA) le exigieron sus documentos - Esta vez no me sacaran nada, oficiales - Les dijo sonriente el “cupido motorizado”.
- Tengo licencia y tanto yo como mi pareja, traemos puestos los cascos protectores. Ya ven, estoy derecho. Esta vez, DIOS VIAJA CON NOSOTROS.
Por un momento el cascarudo oficial no supo que decir. Sin embargo, pudo aplicar de nuevo “la ley”, cuando su inspirado compañero “el chespirito” le ordenó: - Ejecútalo pareja, él dice que Dios viaja con ellos y en esta moto no pueden viajar tres personas.
Fin
En la esquina de la gasolinera, agazapados entre los vehículos que cargaban combustible, se encontraban un par de uniformados conocidos entre el gremio automovilístico como “el chicharrón” y “el chespirito”, afamados “muerde-placas” que se habían ganado a pulso el repudio de los sufridos conductores. Al verlo llegar, lo abordaron inmediatamente - “Tu licencia, chavo” - le pidió amablemente el enjuto personaje con apodo de crujiente botana.
- Disculpe usted, pero todavía no la he tramitado - respondió tímidamente el conductor.
- Entonces tendrás que “mocharte” - le espetó con una cínica sonrisa el otro oficial que tenía enorme parecido al chavo del ocho.
Se hizo el consabido “arreglo” y nuestro motorizado personaje se alejó del lugar mientras los “cumplidos” y “celosos” guardianes de la vialidad se repartían el botín, guardando eso sí, la parte del “bisne” que le correspondía a su delegado.
Días después se repitió esta historia; los jenízaros detuvieron de nuevo al motociclista y sin más rodeos le exigieron su licencia - Aquí la tiene, señor - Contestó Javier, mientras mostraba sonriente una licencia nuevecita (La había tramitado el día anterior para evitar más “mordidas”) - ¡Ajá! Masculló el momifico mordelón, al tiempo que le mostraba un blog de notas - Pero, de todos modos te voy a infraccionar, pues no traes puesto el casco de motociclista.
Sobra decir que el conductor nuevamente les tuvo que dar “para las aguas” y evitar así la consabida infracción. Un día después (ya era cliente) cuando nuestro motoneto amigo, llevaba a una de sus conquistas “léase novia” a bordo de su flamante “Harley-Davidson Made in Taiwan”, fue interceptado por los mismos “mordelones” que esta vez estaban cazando incautos en pleno corazón de la ciudad - Ni modos, ñerito - le dijo socarronamente el muy gustado en salsa verde, personaje.
- Traes licencia, traes casco, pero tu acompañante no lo trae y eso aquí y en China se llama infracción - Y nuevamente el cumplido “transato” completó el gasto para darle de tragar a su numerosa chamacada y obviamente apartó la cuota para su delegado.
El colmo de esta historia llegó, cuando el fin de semana sigiuiente, (esta vez lo dejaron descansar un poquito) al “Lorenzo Lamas Totonaca” lo interceptaron a la entrada de conocido hotel de paso y los ya descritos A.T.M. (No quiere decir Agentes de Tránsito Municipales, sino A TODA MORDIDA) le exigieron sus documentos - Esta vez no me sacaran nada, oficiales - Les dijo sonriente el “cupido motorizado”.
- Tengo licencia y tanto yo como mi pareja, traemos puestos los cascos protectores. Ya ven, estoy derecho. Esta vez, DIOS VIAJA CON NOSOTROS.
Por un momento el cascarudo oficial no supo que decir. Sin embargo, pudo aplicar de nuevo “la ley”, cuando su inspirado compañero “el chespirito” le ordenó: - Ejecútalo pareja, él dice que Dios viaja con ellos y en esta moto no pueden viajar tres personas.
Fin
Autor: José Luis Espinosa Paz
Jueves 2 de Agosto del 2001
Huixtla, Chiapas, México
El anterio escrito:
El Reino Fabuloso
En el país de “Nunca acabar”, el REY JORGE falleció muy en PAZ y los cortesanos eligieron a su sucesor; un apuesto príncipe, joven, dicharachero y amable que había cautivado a sus seguidores por su singular facilidad de palabras y elocuencia. Era en realidad un gran CONTADOR de historias y tenía una gran habilidad para los NÚMEROS teatrales.
La esposa de este gordo y sonrojado personaje, era a su vez, un dechado de virtudes y se distinguía por su sencillez y trato amable.
El príncipe (que ahora es rey) se dedicó desde el inicio de su reinado, a mejorar los caminos y a embellecer su casa (es decir, el palacio) y los jardines de su jurisdicción.
Fue una suerte que el príncipe (que ahora es rey) resultara muy buen administrador, claro, reclutó para ello a la mejor fuerza laboral de que se podía echar mano en sus dominios; bueno, a decir verdad, ocupó toda una pléyade de príncipes y demás miembros de la realeza inoficiosa, creando así, una enorme fuente de empleo.
Se preocupó también, de manera especial por elevar el arte y la cultura de su pueblo, creando los espacios y dando los apoyos necesarios para el engrandecimiento de la misma. Para este fin contrató los servicios de un afamado poeta y literato, erudito en lenguas extranjeras, y oriundo del lejanísimo reino de FUMANCHULANDIA.
No es de extrañar que su selecto sequito cortesano, le profese una ferviente gratitud, pues merced al empleo que les proporcionó, muchos que no tenían ni un borrico, hoy poseen hermosos palacetes y se pasean por las calles empedradas de la población, a bordo de lujosos carromatos en los cuales viajan constantemente al poderoso reino vecino a realizar sus compras.
Con esto, el rey ha demostrado sus maravillosas dotes de MAGO y PRESTIDIGITADOR, logrando que en su mandato, los que han gozado de su GRACIA, de la noche a la mañana se hayan convertido en nuevos ricos.
Es cierto que ha tenido algunos errorcillos y uno que otro desliz insignificante pero, ¿creen que es fácil gobernar un imperio como “Nunca Acabar”? No, de ninguna manera. Tan difícil ha sido su tarea que el rey (que antes fue príncipe) ha enfermado de gravedad, de tal forma que los médicos reales aseguran que le quedan escasos 6 meses de existencia. ¡Pobre rey, que mal se ve!
Cuentan también, los que se mueven en la esfera cortesana, que su carácter, antes alegre y jocoso, se ha vuelto agresivo y violento y que todo esto ha afectado también a su dulce mujercita, la reina, de quien dicen, hace unos días, al preguntarle a su espejito mágico “quién era la más dulce y amable de las reinas en función”, terminó por romperlo, furiosa por no escuchar la respuesta esperada.
Se rumora también del soberano, que muchos de los que ayudó y que antes lo apoyaban, han comenzado a retirarse ante lo inevitable de su muerte, para acuerpar a su futuro sucesor; un refinado MARQUEZ cuyo único pecado conocido es su gusto excesivo por la popular botana llamada NACHOS, y que ha prometido continuar las obras de tan, desde ahora, llorado gobernante.
Pese a que hay descontento en su contra, sobre todo en las provincias más pobres dependientes del reino, por los escasos o nulos apoyos a la ganadería y a la agricultura, (este imperio se sostiene de lo que estas producen) su EXCELSA MAJESTAD, ha sabido conservar su buena imagen, valiéndose para ello de su grupo de HERALDOS o mensajeros del rey, que a DIARIO se encargan de anunciar, (sobre todo en los reinos vecinos) las maravillas y los milagros que la Corte, bajo la vara de su autoridad lleva a cabo.
También ha conseguido CALLAR al Consejo de Ancianos, formado por 26 escribanos, haciéndoles obsequios que van desde los más caros hasta una simple bisutería.
Este cuento no termina todavía, pues al SOBERANO, aún le quedan 6 meses de agónica existencia, en los cuales el curso de la historia podía cambiar. Ojala que en lo que resta de su mandato, apoye con PROYECTOS PRODUCTIVOS a los sectores que en esencia, mantienen con vida la región sobre la que él gobierna.
Pese a todo, se acorta el plazo para que el populacho, arengado por los BUFONES DE LA CORTE, hayan de repetir a viva voz: “El rey ha muerto, viva el rey”.
Nota del Autor: Este es un cuento, cualquier semejanza con hechos o personajes de la vida real, será mera coincidencia.
Escrito y publicado: Martes 3 de julio del 2001.
Por José Luís Espinosa Paz
Huixtla, Chiapas, México
Lee el especial del Día del Padre
El Reino Fabuloso
En el país de “Nunca acabar”, el REY JORGE falleció muy en PAZ y los cortesanos eligieron a su sucesor; un apuesto príncipe, joven, dicharachero y amable que había cautivado a sus seguidores por su singular facilidad de palabras y elocuencia. Era en realidad un gran CONTADOR de historias y tenía una gran habilidad para los NÚMEROS teatrales.
La esposa de este gordo y sonrojado personaje, era a su vez, un dechado de virtudes y se distinguía por su sencillez y trato amable.
El príncipe (que ahora es rey) se dedicó desde el inicio de su reinado, a mejorar los caminos y a embellecer su casa (es decir, el palacio) y los jardines de su jurisdicción.
Fue una suerte que el príncipe (que ahora es rey) resultara muy buen administrador, claro, reclutó para ello a la mejor fuerza laboral de que se podía echar mano en sus dominios; bueno, a decir verdad, ocupó toda una pléyade de príncipes y demás miembros de la realeza inoficiosa, creando así, una enorme fuente de empleo.
Se preocupó también, de manera especial por elevar el arte y la cultura de su pueblo, creando los espacios y dando los apoyos necesarios para el engrandecimiento de la misma. Para este fin contrató los servicios de un afamado poeta y literato, erudito en lenguas extranjeras, y oriundo del lejanísimo reino de FUMANCHULANDIA.
No es de extrañar que su selecto sequito cortesano, le profese una ferviente gratitud, pues merced al empleo que les proporcionó, muchos que no tenían ni un borrico, hoy poseen hermosos palacetes y se pasean por las calles empedradas de la población, a bordo de lujosos carromatos en los cuales viajan constantemente al poderoso reino vecino a realizar sus compras.
Con esto, el rey ha demostrado sus maravillosas dotes de MAGO y PRESTIDIGITADOR, logrando que en su mandato, los que han gozado de su GRACIA, de la noche a la mañana se hayan convertido en nuevos ricos.
Es cierto que ha tenido algunos errorcillos y uno que otro desliz insignificante pero, ¿creen que es fácil gobernar un imperio como “Nunca Acabar”? No, de ninguna manera. Tan difícil ha sido su tarea que el rey (que antes fue príncipe) ha enfermado de gravedad, de tal forma que los médicos reales aseguran que le quedan escasos 6 meses de existencia. ¡Pobre rey, que mal se ve!
Cuentan también, los que se mueven en la esfera cortesana, que su carácter, antes alegre y jocoso, se ha vuelto agresivo y violento y que todo esto ha afectado también a su dulce mujercita, la reina, de quien dicen, hace unos días, al preguntarle a su espejito mágico “quién era la más dulce y amable de las reinas en función”, terminó por romperlo, furiosa por no escuchar la respuesta esperada.
Se rumora también del soberano, que muchos de los que ayudó y que antes lo apoyaban, han comenzado a retirarse ante lo inevitable de su muerte, para acuerpar a su futuro sucesor; un refinado MARQUEZ cuyo único pecado conocido es su gusto excesivo por la popular botana llamada NACHOS, y que ha prometido continuar las obras de tan, desde ahora, llorado gobernante.
Pese a que hay descontento en su contra, sobre todo en las provincias más pobres dependientes del reino, por los escasos o nulos apoyos a la ganadería y a la agricultura, (este imperio se sostiene de lo que estas producen) su EXCELSA MAJESTAD, ha sabido conservar su buena imagen, valiéndose para ello de su grupo de HERALDOS o mensajeros del rey, que a DIARIO se encargan de anunciar, (sobre todo en los reinos vecinos) las maravillas y los milagros que la Corte, bajo la vara de su autoridad lleva a cabo.
También ha conseguido CALLAR al Consejo de Ancianos, formado por 26 escribanos, haciéndoles obsequios que van desde los más caros hasta una simple bisutería.
Este cuento no termina todavía, pues al SOBERANO, aún le quedan 6 meses de agónica existencia, en los cuales el curso de la historia podía cambiar. Ojala que en lo que resta de su mandato, apoye con PROYECTOS PRODUCTIVOS a los sectores que en esencia, mantienen con vida la región sobre la que él gobierna.
Pese a todo, se acorta el plazo para que el populacho, arengado por los BUFONES DE LA CORTE, hayan de repetir a viva voz: “El rey ha muerto, viva el rey”.
Nota del Autor: Este es un cuento, cualquier semejanza con hechos o personajes de la vida real, será mera coincidencia.
Escrito y publicado: Martes 3 de julio del 2001.
Por José Luís Espinosa Paz
Huixtla, Chiapas, México
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